Una foto que no es el fondo, es la pieza
Un hombre contra un árbol al atardecer, con la frase abajo. La foto manda, y el texto se apoya en un velo que sube desde el borde inferior.

Cuando la foto es la pieza, el texto tiene un solo problema: leerse. La solución no es agrandar la letra ni ponerle un recuadro, es un velo que sube desde abajo y se apaga antes de llegar a la cara. La foto sigue entera y el texto se apoya en la parte que ya era oscura.
El punto focal está declarado en la pieza, no en el recorte: dice qué parte de la foto tiene que quedar en su lugar cuando la imagen se recorta a otro formato. Sin eso, la misma pieza en 9:16 le corta la cabeza al personaje y nadie se entera hasta que sale.
Es la pieza que la portada muestra tres veces: agendada en el calendario, armándose en la sección del taller y terminada en la galería. Es la misma.